La Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce oficialmente el Día Internacional del Café
De Milán a Nueva York: el Día Internacional del Café ya es oficial para la ONU

1 de octubre de 2026.
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Para quienes disfrutan del café más allá de la taza rápida de la mañana, aquellos que se fijan en de dónde viene el grano, cómo se tuesta o cómo se prepara, esta noticia no es un simple trámite diplomático.
Es el reconocimiento, al máximo nivel posible, de que detrás de cada taza hay una cadena de millones de personas cuyo trabajo por fin tiene un marco global propio.
Once años de camino: de la Expo de Milán a la ONU
La historia empieza en 2015. Aquel año, la Organización Internacional del Café (OIC), una organización que reúne a países productores y países consumidores de café, celebró por primera vez de forma oficial este día, aprovechando la Expo Universal de Milán.Fue un arranque modesto pero simbólico: unos 70 eventos y 35 países implicados. Un año después, la cifra ya se había disparado a 54 países y casi 130 actos en todo el mundo.
Desde entonces, cada 1 de octubre la OIC ha ido eligiendo un tema distinto para la celebración: en 2018 fue "Mujeres en el Café"; en 2019, el foco se puso en las durísimas condiciones económicas de los agricultores, denunciando que mientras el precio en cafetería no dejaba de subir, lo que llegaba al productor era cada vez más escaso.
Once años de trabajo, básicamente impulsado por el propio sector cafetero, pero sin un respaldo institucional que fuera más allá de sus propios miembros.
El giro de 2026: Brasil lidera la propuesta ante la ONU
Ese contexto cambia radicalmente este año. La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de octubre como Día Internacional del Café mediante una resolución aprobada el martes 10 de marzo de 2026.
La propuesta fue liderada por Brasil, el mayor productor y exportador mundial de café, y el texto fue presentado por 59 naciones de cuatro continentes, lo que da una idea de hasta qué punto el café es, hoy, una cuestión verdaderamente global y no solo un asunto de países productores.
La iniciativa contó además con el respaldo de la FAO, el organismo de la ONU encargado de la alimentación y la agricultura en el mundo. Su director general, Qu Dongyu, explicó en su momento que reconocer el valor del sector cafetero ayudará a visibilizar su importancia económica y social, y a reforzar su papel en la lucha contra la pobreza.
Por qué la ONU ha dicho ahora "sí" al café
Más allá del simbolismo de ver el logo de Naciones Unidas junto al de una taza de café, la resolución tiene un fondo muy concreto. La ONU reconoció "la importancia cultural, social e histórica del café, desde sus orígenes hasta su papel en el desarrollo de las sociedades contemporáneas", y no se quedó en lo simbólico: vinculó explícitamente el sector cafetero a varios de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En concreto, la resolución destaca que el café ayuda a reducir el hambre, a combatir la pobreza extrema, a dar más autonomía económica a las mujeres y a generar empleo digno, objetivos que la ONU se ha marcado a nivel mundial.
No es un dato menor: el café es la fuente de ingresos de unos 25 millones de familias agrícolas en todo el mundo, muchas de ellas en zonas rurales donde apenas existen alternativas económicas comparables.
Para quienes seguimos de cerca el debate sobre precios justos, trazabilidad y sostenibilidad en la cadena del café, este es quizá el punto más relevante de toda la resolución: por primera vez, un organismo del peso de la ONU pone sobre la mesa, con carácter oficial, la desigualdad estructural entre lo que paga el consumidor final y lo que recibe quien cultiva el grano.
¿Qué cambia realmente a partir de ahora?
En términos prácticos, la fecha no varía: seguirá siendo el 1 de octubre, la misma que la OIC lleva defendiendo desde 2015. Lo que cambia es el estatus. Antes era una celebración sectorial, promovida por la propia industria cafetera. Ahora es una jornada reconocida por los 193 Estados miembros de la ONU, con toda la visibilidad institucional, mediática y política que eso conlleva.
En paralelo, el propio marco regulatorio internacional del café sigue moviéndose: la Unión Europea ha avanzado también en la aprobación del Acuerdo Internacional del Café de 2022, reforzando el andamiaje legal que rige el comercio mundial del grano.
Son piezas distintas, pero apuntan en la misma dirección: el café ha dejado de ser "solo" una bebida de consumo masivo para convertirse en un asunto de agenda internacional, con implicaciones económicas, sociales y medioambientales que ya nadie discute.
Para los amantes del café, la próxima celebración del 1 de octubre de 2026 tendrá, por tanto, un sabor distinto: el de una comunidad que durante más de una década construyó su propio día desde abajo, y que ahora lo ve refrendado desde la instancia internacional más alta que existe.
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